El tiempo, las prisas, los atascos, el claxon, los insultos, otra vez el claxon y ese ceño fruncido que no te deja ver por la ventana a ese niño riendo con su abuela, ese tímido beso de una pareja sentada en un banco, ese hombre entre cartones acariciando a su perro, ese fiel acompañante que no le juzga...
Aprovecha cada parada que la vida te da en esta ajetreada rutina en la que vivimos, cualquier momento es bueno para ver, para escuchar, para encontrar o para buscar.
Parar el tiempo no significa perderlo, al contrario, significa tener la suerte de poder disfrutar de la vida en mayor medida. Está en nuestras manos poder sacarle el mejor partido-

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